Tema clave, hora clave
Agropecuario
UN VISTAZO AL SISTEMA DETIPIFICACIÓN DE CANALES OVINAS YSU RELACIÓN CON LA CALIDAD DELPRODUCTO
Tema clave, hora clave
La conformación (o morfología de la canal), en forma conjunta con el grado de engrasamiento, constituyen dos características de la canal a las que se les concede una gran importancia comercial y económica), generalmente basada en apreciaciones subjetivas, frente a las objetivas, sobre todo por la facilidad de instrumentación en la línea de faena.
No obstante, tanto las escalas subjetivas de conformación como las de grado de engrasamiento, usadas en diferentes partes del mundo, no han sido un indicador medianamente confiable de la composición de la canal. Existen en la literatura sobrados ejemplos que demuestran que los resultados de la tipificación subjetiva no son paralelos a los de la evaluación objetiva de la morfología y el grado de engrasamiento de la canal1.
El Uruguay no escapa a la realidad descrita; es más, la situación es todavía más crítica, pues se dispone de un Sistema Nacional de Tipificación –subjetivo, elaborado por el INAC– que prácticamente no se implementa en casi ninguna de las plantas habilitadas para faenar ovinos.
En el país se paga por kg de carne y en función de la categoría animal que lo produzca, para lo cual sí funciona el Sistema Nacional de Clasificación de Canales, objetivo, también elaborado por el INAC.
Vale decir que el productor, que es quien abastece de mercadería a las plantas, la única señal que ha recibido de los frigoríficos para comercializar sus corderos ha sido que, precisamente, lo que vendan sea cordero, para lo cual basta con que no haya cortado los dos incisivos centrales.
En el caso del Operativo Cordero Pesado, que funciona en el país desde 19962, se requieren –además– otras condiciones, que, si bien tienden a "asegurar" determinada calidad mínima, tampoco la garantizan.
Entre otras cosas, porque parten de la base de que no existen diferencias entre las razas que se pueden utilizar para dar origen al producto, tampoco en la edad que tengan los animales "dentro" de sus 12, 13 o 14 meses (dependiendo de cuándo corte los dientes o, para ser pragmáticos, de la
necesidad de corderos de la industria para cubrir la cuota o cumplir con determinado compromiso) y, en menor medida, porque recurren –de nuevo– a criterios subjetivos para determinar el grado de terminación de los animales.
En efecto, se utiliza como herramienta el estado o la condición corporal, criterio que, si bien es fácil de implementar, presenta alta repetibilidad entre y dentro de observadores, es subjetivo y su grado de éxito requiere un mínimo de capacitación, que no siempre lo presentan quienes "sellan" corderos, y, por sobre todo, se mejora en la exactitud trabajando con "cuartos puntos" en la
escala de 1 a 5 y no con medios puntos, que es como se realiza.
Pero vayamos por partes, porque existen diferencias en función de las razas utilizadas para producir corderos; creemos que a esta altura son hasta demasiadas las evidencias mundiales, validadas ampliamente en el ámbito nacional, que lo demuestran sin un ápice de duda.
Es más, en este mismo medio de prensa, hemos publicado recientemente3, no sólo que los corderos provenientes del cruzamiento con razas carniceras son mejores, sino que también hemos sugerido, en función de información sólida, no de apreciaciones subjetivas, qué raza o razas utilizar
de acuerdo al producto requerido, conforme –convengamos– no existe un "único" cordero, sino que puede haber, y de hecho hay, tantos tipos de corderos como mercados los demanden.
El tema no pasa tanto por "saber" dónde están los mercados, sino por salir agresivamente a buscarlos. Claro que para ello se requiere una industria a la que realmente le interese tal decisión. En el país existen emprendimientos privados que están exportando (faenando a façon) cortes de cordero a varios países que ni siquiera sospechamos y a precios realmente muy buenos. ¿Lo
puede hacer un emprendimiento individual y no lo puede hacer una industria?
Seguramente la industria esgrimiría que una cosa es exportar cortes equivalentes a 10.000 corderos/año y otra muy distinta hacerlo con 200.000-300.000 corderos; curiosamente utilizan el argumento contrario cuando señalan que no pueden pagar más un cordero pesado cruza precoz, que a todas luces es mejor que el cordero tradicional de un año (que vale casi lo mismo que un
borrego, quizás porque no sea muy diferente).
En este último caso argumentan que los pocos corderos cruza superpesados se diluyen en los muchos corderos pesados tradicionales.
En este sentido, y vinculado con la comercialización, se nos podrá decir que actualmente existe un sobreprecio por corderos producidos en base a razas carniceras; hecho cierto, pero a todas luces insuficiente para que exista una producción significativa de este tipo de producto.
Eterno dilema de "el huevo o la gallina", que no hace otra cosa que transformarse en una excusa más para no desarrollar y diferenciar un producto, porque –de nuevo– en definitiva no le es mayormente atractiva, salvo para "tapar" los "agujeros" que les deja una producción vacuna que les genera muchos más dividendos.
Tampoco ha existido una señal clara respecto al momento en que se desea recibir el producto. Es más, lamentablemente y a pesar del éxito en la implementación del Operativo Cordero Pesado, éste no logró uno de sus propósitos, que era –justamente– desestacionalizar la oferta de cordero
en el año.
Sigue existiendo una zafra (de juniojulio a noviembre-diciembre) y una postzafra (de enero a mayo), entre otras cosas porque no hay señales claras de la industria (y esto se llama "precio diferencial atractivo") que permitan al país (en tanto básicamente exportador) tener (como tienen
nuestros competidores, en particular Australia) una oferta constante del producto a lo largo del año.
La "lógica" del productor –entonces– ha sido tratar de "meterle" al cordero todos los kilos que se puedan y en consecuencia –producto también de las razas mayoritariamente utilizadas para ello– "desembocamos" en el otro problema de nuestras canales ovinas, relacionado con la presente nota:
inadecuada cobertura de grasa, en general dado por exceso de ésta.
Se podrá esgrimir, también, que existen plantas que "categorizan" por peso de canal, acompañado por una medida de terminación, "premiando" las canales que se ubican en un rango de 18-20 kg y que presentan una "adecuada" terminación.
Ciertamente, el propósito resulta bueno a priori, ya que tiende a premiar las canales más pesadas (pero no más de 23,5 kg), sin que ello sea a expensas de un exceso de grasa. No obstante, y lamentablemente, no lo logra, debido a que la escala utilizada en estos casos es todavía más subjetiva que la oficial (que no se usa, insistimos), en tanto y en cuanto considera sólo dos puntos
(Grado 1: primera; Grado 2: segunda), frente a los de por sí insuficientes tres puntos que contempla la escala ideada por el INAC.
Pero no queremos perder la oportunidad de hacer otro comentario respecto a esta categorización comercial que impera en algunas plantas, y es el referido a los pesos máximos de canal, conforme la industria afirma que le resulta muy difícil (si no imposible) comercializar piernas (por ejemplo) provenientes de canales que pesen más de 23,5 kg, porque en el exterior se "desconfía" de que dicha mercadería provenga de corderos y no de animales adultos (capones).
Si ésa es la razón, creemos que le cabea la industria –y seguramente también al INAC– realizar promociones en el exterior y poner en práctica programas de certificación de productos que se sobrepongan a esa imagen que quizás contribuimos a generar en nuestros clientes en épocas pasadas, recurriendo a la "viveza uruguaya" de "pasar gato por liebre".
¿Por qué decimos esto? Porque estamos convencidos de que una canal, cuanto más pesada y magra, es mejor. Nótese que la palabra magra está escrita en "negrita". Tal vez otro problema que exista y explique el porqué del descuento por canales muy pesadas es el hecho de que el biotipo que mayoritariamente produce esa canal no es un biotipo especializado en la producción de carne.
En este sentido, quizás (o sin quizás), se deba generar un nuevo Sistema de Clasificación y Tipificación de Canales Ovinas, que -además de basarse en características objetivas- discrimine entre canales provenientes de razas laneras o doble propósito y sus cruzas carniceras.
Algunos datos: información de la EEMAC
Fiel a nuestra manera de pensar, esto es, opinar, pero con información, se les recomienda a los lectores recurrir al trabajo de Bianchi et al. (2007 a). In: Revista del SUL Producción Ovina 19:89–97. En él surge claramente que las correlaciones (grado de asociación entre variables) fueron significativas y medias entre las medidas objetivas de espesor de grasa y también entre cualesquiera de ellas con el estado corporal. En cambio, no se encontró asociación con ninguna de
las restantes variables cuando se contempló la clasificación subjetiva utilizada por la industria para tipificar el grado de engrasamiento de las canales.
Estos resultados ponen de manifiesto lo inadecuado que resulta el sistema de tipificación
utilizado comercialmente por alguna de las industrias del país (ya señalamos que la mayoría no usa ningún sistema de tipificación) para discriminar canales por cobertura de grasa.
En cambio, el estado corporal en el animal vivo (con las limitaciones señaladas), pero sobre todo el GR realizado post mórtem, aparecen como determinaciones igualmente fáciles de instrumentar, pero convalores de asociación superiores.
Complementariamente, con la misma base de datos, se ajustaron modelos lineales para la predicción del peso de los cortes valiosos de la canal a partir de variables continuas (área y profundidad del músculo Longissimus dorsi mediante ultrasonido, peso de la canal fría y punto GR) y variables de clasificación: sexo y genotipo del cordero.
Todos los modelos fueron altamente significativos y, a excepción del utilizado para predecir el peso del bife, la confiabilidad resultó alta (coeficiente de variación bajo) y, la precisión, media (lomo; R2: 0,55) a alta (pierna con hueso, french rack, carré, pierna sin hueso; R2 > 0,68).
Estos resultados sugerirían que es factible contar con una estimación precisa y confiable del peso de los cortes con hueso de mayor valor comercial a partir de variables medidas in vivo (área o profundidad del músculo Longissimus dorsi) o post mórtem (peso de canal y punto GR).
En la mayoría de los casos, además, la inclusión del sexo del cordero, o de su genotipo, permitió mejorar la estimación del peso de los cortes valiosos. Los interesados en este trabajo pueden recurrir a: Bianchi (2007). In: Alternativas Tecnológicas para la Producción de Carne Ovina de Calidad en Sistemas Pastoriles. Editorial Hemisferio Sur. 278 p.
¿Qué proponer?
¿De quién es la responsabilidad de que el Sistema Nacional de Tipificación Ovina prácticamente no se implemente en el país? Seguramente del MGAP, que no controla. Pero el INAC hace poco al respecto; por lo pronto podría promover su uso, y, mejor aún, fomentar el uso de una tipificación objetiva y que las canales se "liquiden" por rangos de peso y mm de GR, como ocurre en Nueva Zelanda.
Mucha gente que ha tenido la suerte de visitar Oceanía sostiene que existen tecnologías que permitirían, sin enlentecer la línea (principal argumento utilizado por los detractores de las mediciones objetivas), tipificar y pagar las canales en forma objetiva.
A título de ejemplo se podría proponer (o al menos realizar pruebas piloto a escala comercial) un sistema de tipificación deltipo del que se presenta en el Cuadro 1, particularmente para corderos pesados producto del cruzamiento con razas carniceras.
A nuestro entender, se podría ir más allá de esto, pagando un sobreprecio por canales que estén en determinado cuadrante de peso, pero que se correspondan con el cuadrante anterior en la escala de engrasamiento.
Por ejemplo, una canal que pese 18,5 kg y presente un GR de entre 7 y 10 mm debería recibir mejor precio que una canal conel mismo peso, pero con un GR de 9 a 13 mm. De la misma forma, se podría pensar en penar una canal de 15-18 kg, que presente un GR de >10 mm.
Los valores manejados en el Cuadro 1 pueden ser otros, pero lo importante es ponernos de acuerdo, si es que la calidad del producto importa, en que es imperioso el desarrollo y la implementación de un Sistema Nacional de Tipificación de Canales Ovinas que discrimine correctamente y que transfiera al sector primario cuál es el cordero que el Uruguay quiere producir, o (también válido) qué corderos la industria está dispuesta a pagar más porque existeun cliente que así lo exige y, en consecuencia, lo premia.
Pero lo más importante es utilizar mediciones objetivas que, sin entorpecer el trabajo a nivel de la industria, permitan "hablar" el mismo lenguaje a todos los que de alguna u otra manera estamos vinculados a la cadena de la carne ovina.
Cuando un productor vende su lana, sabe –si lo desea– qué diámetro tiene, cuál es el coeficiente de variación de su diámetro, cuál es su color, su rendimiento al lavado y –si quisiera, además– la cantidad de fibras negras que tiene su lote. Y, con esa información, negocia su producción de
todo un año.
Lamentablemente, cuando ese mismo productor vende sus corderos, lo único que se sabe de ellos es cuánto pesan. En lana todos sabemos lo que es calidad; en carne de cordero, no. ¿No será hora de empezar –entre todos– a definir qué es calidad en carne de cordero, medirla y recibir por ello un valor que permita diferenciar una tropa de otra?
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Deberes para hacer
Agropecuario
AUDITORÍA OVINA
Deberes para hacer
Con la misma metodología utilizada para La muestra representativa de la faena los vacunos, la Auditoría ovina estuvo nacional de corderos indicó que 42% de las
compuesta por tres fases. En la primera se carcasas tenían grasa en exceso. recogió la opinión de los distintos agentes de la cadena cárnica ovina mediante en
En segundo lugar se realizó un pormenorizado estudio a nivel de plantas frigoríficas, que aportó datos objetivos para detectar las fortalezas y debilidades de la cadena y, principalmente, del producto cordero
Finalmente, con toda la información generada disponible para la discusión, se evaluó, se cuantificó y se definieron estrategias
En la actividad participaron los mayores referentes de todos los eslabones de la cadena, que trabajaron en régimen de plenario. Los principales problemas identificados en dicha instancia fueron divididos en dos grandes áreas, ya que fue imposible ceñirse solamente a los aspectos vinculados al producto.
En este sentido, se identificaron los seis principales problemas de la cadena cárnica, por un lado, y las seis mayores limitantes del "producto" cordero pesado, por otro. El rubro carne ovina se centró en el cordero pesado, por ser éste su principal exponente en los mercados cárnicos de mayor valor para nuestro país.
Cadena cárnica
La comercialización externa fue catalogada como una de las mayores limitantes que tiene el rubro. La respuesta a tal problemática fue planteada en la línea de planificar la negociación y generar conciencia de la importancia que tiene el rubro ovino para el país. El Estado y el INAC deberían comandar las acciones en este aspecto.
Otro punto destacado como principal limitante en la cadena cárnica son los sistemas de clasificación y tipificación existentes, y su parcial o total falta de aplicación (ver nota sobre el tema en las páginas 26, 27,28 y 29).
Como tercer punto se mencionó que la falta de razas carniceras es una importante restricción en nuestra producción de carne ovina. Los datos de la fase II, a partir de la "fotografía" tomada a los frigoríficos, permiten constatar esta realidad, con una caracterización racial de la faena compuesta por 68% de corderos Corriedale, 17% de corderos cruza y 12% de corderos Merino.
Las causas de esta situación radican en la característica histórica de país lanero. Programas de cruzamiento y líneas de negocios específicas impulsadas en conjunto por el SUL, el INIA y la industria frigorífica son las acciones y actores nombrados para llevarlas a cabo.
En cuarto y quinto lugar fueron enumerados algunos temas vinculados a la producción como otras limitantes importantes para el desarrollo de la cadena. Entre ellos, sobresalió el objetivo de reducir la estacionalidad y aumentar la señalada.
Finalmente, la actual atención al mercado interno en aspectos de comercialización como la variedad, la presentación y la disponibilidad de producto fue resaltada por el plenario como otro punto restrictivo para la cadena cárnica ovina en su conjunto.
Producto
Cuando el análisis se hizo sobre el producto en sí mismo, a priori foco de estudio en esta segunda Auditoría ovina realizada en el país, la primera limitante identificada fue el mal manejo, la suciedad y/o la muerte del animal en la secuencia predio-transporte-frigorífico.
Los datos objetivos del estudio a nivel de plantas frigoríficas mostraron que 23% de los corderos llegaban con heces en el cuero y 4% con barro en el cuero, aunque no se encontró flechilla en los 3.477 corderos estudiados en las faenas comprendidas entre el 17 de octubre y el 11 de noviembre de 2007. Las estrategias a seguir fueron: promover mejoras en las instalaciones y los medios de transporte, y articular un protocolo controlado por equipos técnicos del MGAP.
En segundo lugar, el plenario caracterizó como problema relevante el exceso de cobertura de grasa. La muestra representativa de la faena nacional de corderos indicó que 42% de las carcasas tenían grasa en exceso.
En el estudio del punto GR (espesor de tejidos medido a nivel de la 12ª costilla, a 11 cm de la línea media), 32% de las carcasas estuvo por encima de los 12 mm, límite máximo generalmente usado.
El manejo, la genética, la evaluación y la disparidad de lotes fueron mencionados como las causantes de tal situación, que deberá ser levantada capacitando y difundiendo las tecnologías necesarias por intermedio de las instituciones técnicas creadas para dichos fines (SUL, INIA y Plan Agropecuario, entre otras).
El tercer problema identificado fue la heterogeneidad de animales y, consecuentemente, de canales y cortes. El estudio indicó que 86% de los corderos tuvieron un peso de carcasa caliente entre 14 y 23,7 kilos, aunque más de 30% no superaron los 16,4 kilos.
Dentro de las principales causas de la heterogeneidad observada en el producto se expresó que la mayoría de los corderos provienen de sistemas laneros.
Otra vez la capacitación, la difusión y los sistemas de pagos diferenciales por parte de la industria fueron citados como los caminos a seguir para levantar esta limitante.
Los otros problemas constatados están vinculados al decomiso de hígados, a dificultades en el cuero y a la presencia de agentes extraños en la canal. Sobresale un dato objetivo surgido del estudio a nivel de planta: 47% de hígados decomisados (mayormente por quiste hidático).
Comparación de pérdidas
El trabajo de Auditoría finalizó con la valorización de las principales pérdidas identificadas en el proceso y su comparación con los datos del estudio anterior, realizado en 2003.
Las pérdidas por cordero pesado pasaron de U$S 2,73, hace cinco años, a U$S 1,32, en la actualidad.
A nivel global se traduce en una captura de valor por U$S 1,2 millones, pasando de perder U$S 2,3 millones a U$S 1,1 millones en el último año.
El cambio más trascendente se dio en la mejora industrial del proceso de cuereado, que determinó que las pérdidas por ese concepto pasaran de U$S 1,54 por cordero, en 2003, a U$S 0,20, en la última Auditoría.
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